julio 8, 2026
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Promoción de la Biodiversidad Funcional en Agricultura: Estrategias Avanzadas para Incrementar la Resiliencia de los Agroecosistemas

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La promoción de la biodiversidad funcional en los agroecosistemas representa una estrategia clave para fortalecer la resiliencia frente al cambio climático y reducir la dependencia de insumos químicos. Este enfoque se basa en la conservación de especies beneficiosas que proporcionan servicios ecosistémicos como el control biológico de plagas y la polinización. Las infraestructuras verdes, tales como franjas florales y setos permanentes, ofrecen hábitats esenciales que los monocultivos tradicionales suelen carecer.

El proyecto PS Biodiversidad Funcional, iniciado en 2023 y financiado por FEDER y la CARM, se centra en caracterizar esta biodiversidad en los cultivos de frutales de la Región de Murcia. Con un presupuesto de 779.962,50 euros, el equipo liderado por Juan Antonio Sánchez Sánchez investiga cómo la estructura de los agroecosistemas puede mejorar la actividad de enemigos naturales y polinizadores. Este esfuerzo responde a la necesidad de gestionar la biodiversidad de forma informada para lograr un control sostenible de las plagas.

La Importancia de la Biodiversidad Funcional en los Agroecosistemas

La reducción de la biodiversidad se manifiesta de manera evidente en el incremento de problemas de plagas agrícolas. Los monocultivos no suministran recursos suficientes de alimento, refugio ni lugares de reproducción para los enemigos naturales, lo que genera inestabilidad en los sistemas productivos. Mantener una pluralidad de especies vegetales atrae tanto a fitófagos como a sus controladores naturales, creando un equilibrio que beneficia la productividad a largo plazo.

Los conocimientos ancestrales sobre el manejo de sistemas agrícolas complejos, combinados con principios agroecológicos modernos, ofrecen herramientas valiosas para enfrentar escenarios de variabilidad climática. Estudios confirman que la biodiversidad agrícola utilizada por agricultores tradicionales aumenta la resiliencia de los agroecosistemas. Esta combinación permite diseñar sistemas más adaptables a condiciones extremas sin recurrir exclusivamente a soluciones químicas.

Impacto en el Control Biológico y la Polinización

Los enemigos naturales de las plagas suelen ser polífagos y requieren hábitats diversos para su desarrollo completo. Las infraestructuras ecológicas bien planificadas incrementan la densidad y la distribución espacial de estos organismos, permitiéndoles colonizar los cultivos antes de que las plagas alcancen niveles dañinos. Especies de familias como Lamiaceae y Apiaceae resultan especialmente eficaces por su producción accesible de néctar y polen.

La polinización se ve igualmente favorecida cuando se integran plantas florícolas que florecen de manera secuencial a lo largo del ciclo de cultivo. Esta continuidad de recursos asegura la presencia constante de polinizadores, mejorando no solo el rendimiento sino también la calidad de los frutos. La introducción de nectarios extraflorales en géneros como Prunus amplía aún más las oportunidades de alimentación para crisopas y fitoseidos fuera de los periodos de floración.

Estrategias Avanzadas para Incrementar la Resiliencia

La creación de infraestructuras ecológicas comienza con un inventario previo de hábitats y especies presentes en el cultivo y su entorno. Esta base permite seleccionar las vegetaciones más adecuadas para maximizar la atracción de organismos beneficiosos mientras se minimiza la competencia con el cultivo principal. Especies de ciclo medio-corto y porte bajo resultan preferibles para facilitar el manejo y evitar interferencias.

El diseño debe considerar tanto la densidad como la distribución espacial de los recursos. Corredores ecológicos que conecten diferentes zonas del agroecosistema facilitan el desplazamiento de los enemigos naturales y polinizadores, aumentando su eficacia general. La resistencia a la invasión de especies indeseadas y la capacidad de regeneración natural completan los criterios de selección para sistemas sostenibles.

Infraestructuras Ecológicas Recomendadas

  • Cubiertas vegetales espontáneas o artificiales, temporales o permanentes, que incrementan la materia orgánica y protegen contra la erosión.
  • Vegetación en márgenes del cultivo y zonas no productivas para ofrecer refugio y recursos alternativos.
  • Corredores ecológicos que integren cultivos con hábitats naturales circundantes.
  • Elementos estructurales como muros de piedra, albergues de insectos y nidos para aves y murciélagos.

Las cubiertas vegetales florícolas destacan entre estas opciones por su doble función de control de plagas y mejora de la fertilidad del suelo. Familias como Cruciferae y Compositaceae aportan polen abundante, mientras que las umbelíferas facilitan el acceso al néctar para un amplio rango de artrópodos beneficiosos. La floración escalonada garantiza recursos durante todo el año.

Manejo de Cubiertas y Especies Seleccionadas

La implantación de cubiertas exige equilibrar el ciclo de crecimiento de las plantas acompañantes con el del cultivo principal. Especies resistentes a la invasión y de fácil regeneración mediante semillas propias reducen los costes de mantenimiento a largo plazo. La selección de plantas con nectarios accesibles maximiza la atracción de parasitoides y depredadores adultos.

Plantas de la familia Fabaceae combinan la fijación de nitrógeno con la producción de néctar extrafloral, creando sinergias entre nutrición del suelo y soporte a la fauna auxiliar. La supervisión continua permite ajustar las composiciones según la respuesta observada de los organismos beneficiosos, optimizando así el servicio ecosistémico proporcionado.

Beneficios Agronómicos y Ambientales Derivados

La adopción de estas prácticas incrementa la materia orgánica del suelo, mejora su estructura y capacidad de retención de agua, y fomenta la actividad de organismos edáficos. La captura de CO2 atmosférico contribuye además a mitigar el cambio climático mientras se protege contra la erosión y se enriquece la fertilidad natural. Estos efectos se traducen en cultivos más sanos y productivos con menor necesidad de intervenciones externas.

La reducción de problemas de plagas mediante el aumento de enemigos naturales disminuye los costes asociados a tratamientos fitosanitarios y minimiza el impacto ambiental. Sistemas con alta diversidad vegetal presentan mayor estabilidad frente a variaciones climáticas, asegurando producciones más predecibles. La integración de productos biológicos como formulaciones de Bacillus thuringiensis complementa estas estrategias al no dañar la fauna auxiliar.

Conclusión para Usuarios sin Conocimientos Técnicos

Promover la biodiversidad funcional en el campo significa crear espacios donde insectos beneficiosos encuentren comida, refugio y lugares para reproducirse. Al plantar flores y mantener vegetación variada, los agricultores ayudan a que las plagas tengan menos oportunidades de dañar los cultivos de forma natural. Esta agricultura sostenible resulta más respetuosa con el medio ambiente y puede reducir el uso de productos químicos.

Para cualquier persona interesada en la agricultura sostenible, lo más importante es entender que la variedad de plantas genera un equilibrio natural. Los resultados se observan en cosechas más sanas y en un entorno agrícola más vivo y resistente a los cambios del clima. Adoptar estas ideas simples contribuye a un futuro alimentario más seguro y sostenible para todos.

Conclusión para Usuarios Técnicos y Avanzados

Para profesionales del sector, la caracterización detallada de la estructura comunitaria de artrópodos en agroecosistemas de frutales permite diseñar intervenciones precisas que maximicen la actividad de control biológico. La secuenciación fenológica de especies florícolas y la inclusión de nectarios extraflorales optimizan la persistencia de poblaciones de Chrysopidae, Phytoseiidae y parasitoides a lo largo de todo el ciclo del cultivo. La monitorización de parámetros edáficos y de abundancia de enemigos naturales proporciona datos cuantitativos para ajustar las estrategias de manejo integrado.

La aplicación de estos principios en proyectos como el PS Biodiversidad Funcional facilita la evaluación de la resiliencia de fincas ante escenarios climáticos extremos. La combinación de cubiertas vegetales con productos basados en Bacillus thuringiensis de cepas exclusivas refuerza el control selectivo sin comprometer la biodiversidad funcional. Estas aproximaciones integradas representan la base para sistemas productivos más estables y económicamente viables a medio y largo plazo.

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Joan Juaneda Seguí - Ingeniero Agrícola
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